8.4.17

Notas grabadas 7 - Acción de invierno para Cruz Roja de Luxemburgo

Decoración a la entrada
31 de marzo, último día de voluntariado de la Acción de invierno para la Croix Rouge en Luxemburgo. El día de hoy tiene dos partes: lo “habitual” y la otra, esta nochecita con un cierre un poco formal con los voluntarios, con gente de la parte del ministerio que subvenciona la Cruz Roja, con personal, etc. Primero me voy a referir a la primera parte, muy movilizante. Ya desde antes de entrar, para mí hoy era el último día, pero para los beneficiarios no solo eso. Ya la noche de ayer había sido la última para poder dormir en el refugio. Justamente, la “Wanteraktioun” funciona durante el invierno (cuatro meses). Afortunadamente, muchos lo pudieron prever y resolver de un modo u otro su situación de calle. Otros seguirán durmiendo en la calle por elección pero hubo algunos pocos casos que no tenían nada. Nada de nada. Entonces hoy se vivieron momentos muy fuertes, muy tristes. Esto mientras que también en lo personal es difícil... Fue una mañana y un comienzo de tarde bastante lleno de emociones.
Indicaciones para el toilette :)
Pude observar como “el señor de la sopa” (un apodo mío para identificar a un voluntario “full time” local de unos 60 años que se dedicó siempre y exclusivamente a servir la sopa) se despidió con lágrimas en los ojos de la coordinadora. Recién hoy pude contar un poco más de mí, ya que hasta ahora, prácticamente lo único -y quizás también muy valioso, claro- que los coordinadores conocían de mí era mi desempeño dentro de ese comedor. Y fue bastante liberador poder hablar de mi propia realidad, que si bien no es tan extrema como la de los beneficiarios, tiene algunos puntos en común. Me cuesta mucho articular las palabras, principalmente por la emoción. Y quedé muy cansada porque justo el último día, éramos muy pocos voluntarios para hacer cantidad de cosas. Noto que tomé un montón de agua y no sé si fue tanto por la sed o el cansancio sino justamente por la emoción: el tomar agua me ayudó de alguna manera a respirar, a pasar todo eso.

Hoy también varios de los asistentes al comedor, cuando se iban saludaban como “hoy es el último día”, daban las gracias. Eso fue conmovedor. Y pasé el cuaderno -donde los testimonios, los agradecimientos en diferentes idiomas, de variada caligrafía y ortografía-, son un claro muestrario del tipo de gente que pasó por la Cruz Roja. Las fotos a continuación (no figuran los nombres) reflejan algo de esta experiencia. Hubo algunas expresiones o frases que me quedaron grabadas. 
Hoy, un señor que siempre es amable, correcto, con buenos modales escribió todos los renglones de una página entera. Allí,  agradeció el consejo, el incentivo, la comida caliente diaria y un lugar donde dormir cada noche “après une journée lourde de vagabondage, recherches et incertitudes”. 
Francés, luxemburgués, inglés, etc 
Otro se refirió a los trabajadores de la Cruz Roja como “kind and friendly to everybody without racism” y concluyo: “I thank them all”.
Si bien ya había realizado tareas de voluntariado, lo que noté en la Cruz Roja de Luxemburgo es un perfil bajo y un gran respeto tanto de los beneficiarios como de los coordinadores. El ayudar me ayudó, aún en días cuando me era inimaginable pensar que yo podría ayudar a alguien. Pude volver a reflexionar temas clásicos dentro de mi cabeza como la fe, la familia, la amistad, la soledad, el dar y darse, el amor, la acción, la sonrisa, los idiomas, la comunicación, la sociedad, la organización, la nutrición y la desnutrición, etcétera.
Este voluntariado en sí me sirvió para contactarme con gente luxemburguesa, aprender sobre las capas de la sociedad de Luxemburgo, hablar francés, español, inglés y activar mi conocimiento de alemán y de luxemburgués. Gracias.
Corina Moscovich

Acá podés leer las entradas anteriores sobre el mismo tema.



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