10.2.26

Entrevista de Corina Moscovich a Mayra Hermosillo. 51ª edición del Festival de Huelva de Cine Iberoamericano.

Conocí a la actriz y directora Mayra Hermosillo durante la 51ª edición del Festival de Huelva de Cine Iberoamericano el pasado mes de noviembre. 

La energía que irradia esta mejicana que viaja por el mundo de manera constante, es impresionante. Habla con sus gestos, aún cuando no habla. Expresiva, simpática, ocurrente. Y profunda.

Entre aeropuertos, tanto para asistir a festivales como actriz y/o como directora para insertarse en nuevos proyectos internacionales, Mayra mantiene al día sus redes sociales con su diario cotidiano y sus novedades.

Ya durante el festival, en la soleada ciudad de Huelva de Andalucía (mi región favorita de España); tuve la oportunidad de hacer algunas preguntas a Mayra. 

Vienes de alzarte con dos premios a la vez en la 51ª edición del Festival de Huelva de Cine Iberoamericano: el Colón de Plata a la Mejor Dirección por Vainilla y el de la Mejor Interpretación de Reparto para el elenco actoral de la misma. Directora, actriz... ¿Es así el orden de preferencia, o al revés? Te diría que primero he sido actriz, y después me convertí en directora. Yo no entendería la dirección como la entiendo ni la viviría como la vivo si no hubiese yo habitado los sets que he habitado. Y si no me hubiese dado el permiso de observar más allá de lo que me tocaba como actriz. Creo que eso de alguna manera está sembrado, esas ganas de curiosear qué pasa detrás de; vienen justo pues, desde el impulso de la actuación. 

Viajemos en el tiempo... ¿Qué género de películas veías siendo niña/adolescente? ¿Te ha/n marcado? Quien creo que de verdad marcó mi cine, sin saber su nombre en ese momento y demás, fue Tim Burton con Edward Scissorhands, que fue una película que a mí me voló la cabeza, (en colores, en texturas, en los personajes). Me envolvió muchísimo el amor, la ternura, lo imposible, pero lo verdadero. Y luego, Vaselina (Grease) también fue otra película  que era otro género, era musical. Me encantaba la frescura sobre todo de Danny, el personaje de John Travolta y la transformación de Betty Rizzo. Eso me atrapó un montón. También cuando ya empecé carrera, empecé a disfrutar mucho más Chaplin. Había una materia de apreciación cinematográfica y empezamos con cine mudo. Der letzte man (1924) era una película de un portero de un hotel, como el botones, que me enamoró -totalmente- de todo lo que me transmitía, lo que me conmovió, sin decir una sola palabra. 

¿Te gusta verte en la pantalla? 
¡Me ha costado muchísimo!, pero fíjate que mi mamá me enseñó como hacerlo de manera pragmática; porque yo cuando vivía en Torreón Coahuila (Méjico) daba el clima, era la conductora de la sección. Mi mamá me grababa en VHS y cuando llegaba de trabajar me decía que me viera, que era importante, porque había ciertos ademanes, o ciertos gestos. Ahí fue donde empecé a entender que yo no sentía tal o cual movimiento o gesto; y sí se transmitía otra cosa con otra magnitud en la pantalla. Aunque siempre es difícil. A mí me da mucho nervio, por más pragmático que quiera, porque me conozco mucho, conozco mis malos hábitos como actriz. Creo que un actor o una actriz, de las cosas más ricas que podemos regalarnos, es seguir tomando talleres, seguir aprendiendo y desaprendiendo la actuación. 

¿De cuál proyecto estás más orgullosa? Cada proyecto para mí tiene un espacio muy especial. Quedar en un proyecto es muy difícil, es muy complejo. Entiendo que la gente que es muy famosa y demás, pues ya... serán otro tipo de dilemas y de confusiones o de complejidades. Hasta ahora no doy por hecho mi trabajo, no doy por hecho que por haber hecho Narcos, Las viudas de los jueves, The Gringo Hunters... No doy por hecho que ya tengo el trabajo a la mano cuando yo quiera. Al contrario, le tengo mucho respeto a cada vez que sucede el sí. 

Hablemos de tu rol protagónico en Newborn. ¿Qué implicó, para ti, como actriz estar "lista" ante la cámara? 
New born, que se llama Un mundo para mí, ha sido el proyecto que más agradezco porque además fue mi primer protagónico en una película. El 90%, digo 90% porque esta película salvo ese 10%, yo soy parte de un elenco. Es algo más coral. Yo a Alex Zuno, al director, siempre le voy a agradecer algo que me transformó porque siento que soy una mujer fuerte, determinada... Alex me dijo: Sí, eres una mujer fuerte, pero eso no te exime de ser tierna. Yo quiero que tu personaje está bañado de ternura, que la fuerza sea tierna y no sea violenta. Y no sea impositiva. Yo en ese momento lo escuchaba hablar como en idioma marciano, de ¿Qué me está diciendo? ¿De qué habla? Si yo no soy tierna. Y de pronto él me enseñó que no, que tenía toda una ternura por aprender, por habitar, por vivir; y que esa ternura que él me permitió explorar, también se ha quedado en mí, en Mayra. Eso se lo voy a agradecer siempre y para siempre a Alex. 

Cuéntanos sobre el uso de los efectos/paleta de colores en Vainilla. Siento que para escoger la paleta de color y demás, en los años 80 era como muy pastelosos, pero coloridos. A mí lo que me genera ahora ver las fotos de antes es recrear una fotografía en la película. Eso fue lo que me inspiró. Y Jessica Villamil, mi hermosa directora de fotografía es una persona conectada en muchísimos sentidos: en lo espiritual, en lo emocional, en lo mental. Entonces todo culminó en una fotografía bellísima que es mejor de lo que yo me hubiera imaginado. 

¿Y la elección de la niña con un color de pelo particular como personaje principal? El pelo de la niña realmente pues yo no se lo toqué. Hay cosas que decidí no controlar. Ella es así y yo simplemente decidí que Aurora interpretara a Roberta, por algo más interno que externo. Ella no se parece a mí; pero sí que comparto un estado de ánimo que va más allá de algo que tú puedes aprender. Es algo que te pertenece como entero, como persona. Y eso es como que lo vi en Aurora

¿A qué actor o actriz te gustaría dirigir y por qué? Si te soy muy honesta, a mí me encantaría seguir dirigiendo a Natalia Placencia, María Castillar, a mis mejores amigos también, a colegas a quien admiro, a quien conozco, con quien puedo estar cercana, crear, intimar, confesar, jugar. Obviamente si me toca dirigir gente nueva, que no conozca, pues es hermoso también. Es una oportunidad, un horizonte también nuevo. Para mí es un regalo poderlo combinar. 

Y a la inversa, como actriz ¿Qué director o directora te gustaría que te dirija? Me encantaría volver a trabajar con Jimena Montemayor, Alex Zuno. Es gente con la que ya he tenido la suerte de trabajar, pero me encantaría seguir trabajando con ellos. Me encantaría que por primera vez Guillermo del Toro me dirigiera. Aunque él dice que ya, que me olvide de la actuación. (Risas).

En Netflix Europa región Luxemburgo, Francia, Bélgica varias series y películas de Mayra Hermosillo están disponibles. 

Corina Moscovich Copyright ©Corina Moscovich