1.7.13

Arlt en 2 (Locópolis y Cross a la mandíbula) en Museo del libro y de la lengua (por Corina Moscovich)


El Museo del libro y de la lengua de la Biblioteca Nacional invita a una doble exposición sobre Roberto Arlt. Una dedicada a las novelas Los siete locos y Los lanzallamas, y la otra a la figura y trayectoria del escritor.

La obra del escritor Roberto Arlt se ha caracterizado por su interés y producción en distintos géneros literarios. Novelas, cuentos, crónicas, aguafuertes y obras de teatro. Esta muestra está dedicada a dos de sus novelas Los siete locos y Los lanzallamas, y a la trayectoria de Arlt en sus diversas expresiones. Para ello la muestra se despliega en dos: Locópolis, en el subsuelo, y Cross a la mandíbula, en el segundo piso.

En Locópolis se recorren las dos novelas. Las historias que allí se narran de acuerdo al personaje que protagoniza la narración pueden ser leídas como comedias o como tragedias. Ambas novelas constituyen relatos enlazados sobre aventuras, desdichas y conspiraciones. Todos sus personajes son locos, desesperados, oportunistas, inmorales o devotos empedernidos. Así es que por una ciudad oscura en transformación desfilan desde explotadores de mujeres hasta mesías que prometen la redención de los perdidos noctámbulos de los cabarets y los prostíbulos. Un mundo sumido en la tragedia por guerras y luchas ideológicas está contado por personajes que mezclan su desazón y angustia por el futuro de la humanidad y el suyo propio. Al igual que sus protagonistas, tensados por la polarización e incómodos y rebeldes de las normativas impuestas, pareció estar Arlt con respecto a su entorno literario. Es por ello que ha sido fuertemente cuestionado por algunos y recuperado por otros.



En Cross a la mandíbula se recuperan aspectos relevantes de la trayectoria de Roberto Arlt como periodista, escritor y dramaturgo mediante un recorrido por sus obras y su vida. Su trabajo en los diarios de la época, en el que se destaca su labor en el El Mundo, dio cuenta de una mirada filosa y aguda no exenta de humor e ironía que dejó retratada, en numerosos artículos, la vida cotidiana de sus contemporáneos, enriquecida a través de un diálogo cómplice con sus lectores. Su producción literaria ha sido reconocida mundialmente traduciéndose a varios idiomas mientras que sus obras de teatro han sido puestas en escena hasta hoy.

El Museo propone releer, leer y, por qué no, descubrir a Roberto Arlt a través de un nuevo recorrido por su vida y su obra. Entrada libre y gratuita 



Prólogo a Cross a la Mandíbula a cargo de Horacio González:




 

 




 

Prólogo a Locópolis a cargo de María Pía López: 

25.6.13

Verona (de Claudia Piñeiro), obra de teatro: Lucia Romina Escobar, Tati Martínez y Maria Laura Rolle, director Ulises Puigros

Un baño ocupado por tres hermanas durante un festejo familiar es el particular escenario para muchas reflexiones. 
La ciudad de Verona es tan solo una excusa, una aparición en la conversación de tres hermanas en el baño de la casa familiar, en cierto momento del festejo de cumpleaños de su parkinsonia madre, una fiesta familiar que mucho no soportan o poco les aporta. 
Allí confluyen para hablar de la vida, para criticar y criticarse, para tomarse el pelo y chismorrear, para apaciguar ánimos y bancarse, para quererse y odiarse. 
Nadie tendrá injerencia en ese instante, los sonidos externos y la música desaparecerán para dar cabida al íntimo mundo que se teje en el cerrado lugar, y ni siquiera logrará entrar o pretender que salgan de allí un insistente y joven hermano que ha llegado de la tierra ancestral y no encuentra su norte.
  
Las actrices Lucia Romina Escobar, Tati Martínez y Maria Laura Rolle junto al director Ulises Puigros a la salida del teatro.
La actriz Laura Rolle y el asistente general Juanma Antognazza.

Pampa y la vía

BIEN BOHEMIO (TANGO)
Estoy en Pampa y la vía,
como viola en el empeño,
enfundao en mi tristeza
porque tengo corazón.
Pifiando siempre la suerte,
errando como un maleta,
como perro en cancha ‘e bocha
la suerte me hace gambetas,
porque soy pa’ todo el mundo
uno más entre el montón.

Porque a mí me importa poco
la ventaja que da el oro.
Soy amigo del que tiene
una pena y un dolor.
A los necios los desprecio
no ambiciono la riqueza,
y con tal que por el vidrio
de la ventana ‘e mi pieza
pueda mirar una estrella
nada más le pido a Dios.

Yo he cenado muchas noches
con un verso de Carriego,
con diez guita en el bolsillo
hasta supe sonreír.
En la cola de los vivos
a mí no me van a ver.
Yo sé bien que soy bohemio
tengo mucha plata en sueños
soy así... ¿qué voy a hacer?

(recitado)
Yo pude alcanzar el cielo,
pero a cambio de esa altura
debía vender el alma
y aplastar mi dignidad.
Andar siempre de rodillas,
no pensar en la decencia
olvidar el catecismo,
dejar de lado mi conciencia,
y ya ven, he preferido
seguir a mate y a pan.

Porque no mido al amigo
por los billetes que tenga,
y nunca quise arrimarme
donde más calienta el sol.
Si en el catre del otario
el vivo duerme la siesta,
y si otario se le llama
al que todo lo respeta,
seré un gil para esos vivos
que no tienen corazón.

Música:  Juan Pomati/ Ernesto Rossi
Letra: Sara Rainer

18.5.13

Entrevista a Yako Nakamatsu por Corina Moscovich (para Colegio de Traductores)

por Corina Moscovich

Con 81 años, Yako sobrevivió a un accidente de tránsito en el cual un auto lo levantó más de dos metros por el aire. Y aunque no se considera una persona espiritual, de joven se salvó –milagrosamente– dos veces de morir en un bombardeo. Hace unos cinco años prolongó su vida por medio de una compleja operación de corazón. ParaHipervinculados es un placer poder dialogar con el primer traductor idóneo de japonés delColegio de Traductores de la Provincia de Santa Fe.

H- Nos gustaría saber más acerca de su vida.
Y- La biografía mía es un poco complicada. Nací el 30/12/1931 en Japón. Cuando tenía cerca de un año, como Japón incentivaba para viajar a otros países, mi padre decidió que emigráramos a Brasil. Estuvimos unos años en Igarapaba (al noroeste de San Pablo). Luego en 1937 vinimos a Rosario, donde teníamos dos tíos. Somos tres hermanos de diferentes nacionalidades: mi hermana nació en Brasil, mi hermano en Rosario, yo en Japón.

H- ¿Qué recuerda de su infancia?
Y- Como a mi padre le costaba mantenernos, cuando yo tenía 6 años me mandaron a Japón, con mis abuelos, donde estuve hasta 1949. Yo medía 1,20 m. En 1938 empecé primer grado y cuando estaba en cuarto grado, para diciembre de 1941, comenzó la guerra. Vivíamos en la ciudad de Naha.

Si bien Yako lo relata con increíble lucidez, es impresionante ser testigo de sus palabras con respecto a la experiencia de Japón: “En 1945 ya había bombardeo todos los días. El 21 de febrero lo hicieron por tierra, por aire, agua... Quemaron todo. Me quedé con la ropa puesta. No llevaba nada conmigo. Perdí los útiles de la escuela, mi cuaderno, mi lápiz. Perdimos los ahorros. Al cabo de un mes, no había más reserva de alimentos. No había más arroz. Comíamos fécula, azúcar, incluso hasta el tronco de las palmeras de jardín.”

H- ¿Pudo seguir estudiando?
Y- Me hicieron trabajar para los militares. Hice el secundario con ayuda del gobierno para comer y dormir, pero pude estudiar. 5º año lo hice libre.

H- ¿Cuándo regresó a Rosario? ¿Cómo fue el reencuentro con sus padres?
Y- Cuando terminaron las clases en Marzo de 1949, yo ya sabía que mis padres me iban a llamar. El 12/08/1949 llegué a Argentina en un avión militar. Recuerdo que cuando llegué y firmé en la jefatura de policía tenía mejor letra que ahora. Firmé con la escritura romana... (Le brillan los ojos). Yo tenía mucha imaginación. Pensaba que mis padres tendrían un automóvil nuevo, pero al llegar ellos me buscaron en un mateo.

H-¿Qué hizo a su regreso?
Y- Trabajé de lavacopas y mozo en el bar La Capilla, en Mendoza y Avellaneda, desde 1949 a 1960. En 1950 comencé la nocturna primaria (de castellano) en la Escuela Pestalozzi. Luego hice 6 años de nocturna secundaria en la Escuela Superior de Comercio. En ese tiempo conocí a mi mujer. Estudié un año en la facultad de farmacia pero abandoné. Me casé y me fui a vivir a Roldán. Tuve un criadero de aves ponedoras de huevos en Roldán: Avícola Ceibo.

H- ¿Y cómo llegó al Colegio de Traductores?
Y- Casualmente, durante el 90 y pico yo fui a ayudar a un hotel. Había una traductora de inglés que me preguntó cómo sabía japonés. Yo le conté de mí vida. También que había estado tres años como presidente en la Asociación Japonesa de Rosario, en calle Iriondo y luego dos años como director de la academia de idiomas. En ese entonces no había quien pudiera hacer la parte mía. En 1996, cuando estaba Emilio Ganem como presidente, presenté todos los papeles y me aceptaron como traductor idóneo de japonés.

H-¿Traduce mucho?
Y- Traducir es como un hobby para mí. A veces mis amigos de Buenos Aires me mandan partidas de nacimientos, certificados de buena conducta para la policía, pasaportes, documentación para compra venta de automóviles.

H- ¿Qué tipo de tecnología utiliza para traducir?
Y- Cuando empecé usaba la máquina de escribir. Luego, la computadora porque cuando uno se equivoca, puede borrar. Tengo un teclado especial para el japonés que no se consigue fácilmente.

H- ¿Hay palabras que no se pueden traducir?
Y- Sí. No se pueden expresar sentimientos en castellano, tal como en el japonés. Por ejemplo, la palabra Giri tiene significado de obligación moral. Tiene que ver con devolver una atención, es una especie de retribución. Acá no existe eso...

H-¿Cuántos hijos y nietos tiene?
Y-Tengo una hija de 56, un varón de 53 y cinco nietos. Estoy jubilado hace 15 años. Se nota que soy viejo cuando subo al colectivo y me dan el asiento.

Habiendo dejado atrás las dolorosas vivencias de su infancia y de su adolescencia, Yako volvió a Japón en dos oportunidades, una por 3 meses en 1975, por razones familiares y otra en 1990, por motivos laborales: “Encontré todo diferente. Habían transcurrido muchos años. Yo era como un extranjero.”

H-¿Se considera argentino o japonés?
Y- Soy siempre japonés (sonrisas).