28.12.17

Pamplona en otoño

Fundada por los romanos y también atravesada por el Camino de Santiago, la capital de Navarra es una pequeña y acogedora ciudad moderna. Su céntrica ubicación geográfica la hacen perfecta para conocer otros hitos turísticos de la región.

Es posible pasear entre murallas centenarias y calles adoquinadas, descansar en parques y terrazas (barcitos al aire libre) y visitar monumentos con historia. Pamplona me gustó mucho: La calle Estafeta en pleno casco antiguo (Alde Zaharra) y conocer los lugares típicos de San Fermín.
“Uno de enero, dos de febrero, tres de marzo, cuatro de abril, cinco de mayo, seis de junio, siete de julio ¡San Fermín!”
Cada año, miles de pamploneses y de visitantes, vestidos de pies a cabeza del tradicional blanco inmaculado con pañuelo rojo al cuello abarrotan las calles de Pamplona para celebrar las festividades en honor de San Fermín. Es el lugar donde “los más valientes” prueban su suerte en el Encierro (la carrera ante los toros). También es una fiesta de origen religioso cuya celebración se complementa en perfecta armonía con el icónico toro -un tótem- y Baco, el dios del vino. Es que los Sanfermines representan una mezcla de lo oficial y lo popular, lo religioso y lo profano, lo nuevo y lo antiguo, el orden y el caos. Cuentan que las calles de Pamplona también se llenan de música, fuegos artificiales, eventos folclóricos, baile, cantos y ceremonias religiosas. La celebración comienza con el disparo de un cohete (el chupinazo) en la plaza del Ayuntamiento al mediodía del día 6 de julio y termina nueve días más tarde: el 14 de julio. Esta fiesta se hizo popular a nivel internacional después de que E. Hemingway tomara esta celebración como escenario para los personajes de "The Sun Also Rises" (en español “Fiesta”, 1926). 
Ayuntamiento de Pamplona
Ya que nombré al escritor norteamericano... En cuanto al alojamiento, el Hemingway H. tiene una buena ubicación y ofrece un buen servicio en relación al precio y calidad. Las murallas y fortificaciones del siglo XVI marcan los límites de la ciudad vieja por el norte: una agradable caminata, colores otoñales, tibio sol.   
 
Una de las costumbres más típicas y atractivas de la ciudad es irse de pinchos en su animado casco antiguo. La mayoría bebe cerveza pero siempre está la opción del vino.
En cuanto a los pinchos, los hay tradicionales pero también auténticas obras de arte en miniatura. Las calles más típicas  para ir de Pinchos son San Nicolás y Estafeta, pero también la Plaza del Castillo y la zona circundante. Como es habitual en Europa, las edades de la gente dentro de los bares son variadas, lo cual les da un encanto singular.
Lo lindo de viajar es, en limitadas ocasiones, poder actuar como intermediaria para alguien que desearía estar en el lugar que yo estoy visitando en ese momento. Así fue como por mi amiga María Laura, quien es una auténtica fiel de San Ignacio, llegué hasta la Avenida de San Ignacio. Y luego hasta su monumento. Era un día de cielo azul intenso y fue muy emocionante sentir su alegría en su voz a través del Whapp.
El Monumento a San Ignacio de Loyola conmemora el lugar y el momento en que cayó herido en la defensa del castillo de Pamplona. 
Situado en la avenida pamplonesa de su mismo nombre, el monumento se compone de cuatro figuras humanas y un perro. En el centro de la composición se encuentra el joven Iñigo de Loyola tendido en una camilla. El autor inicial de esta escultura urbana fue el catalán Joan Flotats.
En el colectivo/bus/autobus: "Por favor pasen al fondo"
El euskara, la lengua de los vascos, no tiene rasgos comunes con ninguna otra lengua. Es el patrimonio de todos los vascos y su seña de identidad cultural más marcada. Un tesoro conservado por el pueblo vasco de generación en generación. 
Termino aquí con una foto clásica de cuando estoy viajando: una verdulería con una enorme cantidad de frutas y verduras. Espero que hayan disfrutado un poquito de Pamplona.

Corina Moscovich

No comments: