31.10.14

Liège, Lieja Belgium, Bélgica, Belgique

Liège, Bélgica es conocida como “la cité ardante”, por todo lo que pasa a la vez. Es una ciudad universitaria y repleta de eventos culturales. Sobre sus adoquines transita a diario gente de todos los continentes, representada por ejemplo en un muro de caras cerca de un barrio multicultural. 
En Liège hay cinco puentes, todos ubicados sobre el río Meuse. Uno, al igual que el de Bonn, Alemania, se llama J.F. Kenedy. 

Típico de Lieja: Pommes frites (en realidad en toda Bélgica), vernissage para eventos de arte, exposiciones, etc. que ocurren en forma constante. Un ambiente totalmente relajado. Cero poses. 

También las bièrs (cervezas) en el popular barrio repleto de bares llamado "Le Carré". Es una especie de laberinto urbano ya estando sobria. De tomar algunas copas demás, la cosa se complica. Un clásico en Liejas es pedir: "un boulet avec frites". Para los argentinos, el "boulet" no es otra cosa más que una albóndiga. Ojo, ésta es con carne belga.
 
Tomé una cerveza con sabor a frutas en un bar súper loco que se llama Paut au lait, el lugar fue decorado y es a menudo "tuneado" por los estudiantes de arte de la Universidad local. Esto es más que interesante porque se arma una cadena: los mismos chicos artistas llevan a sus amigos al bar, muestran sus diseños, toman unos tragos y así continúa la historia... Los Metaguacha dirían: "Trago va, arte viene, los muchachos se entretienen." 



Tuve la oportunidad de estar en Liège para el aniversario de un pueblito cercano a la ciudad. Allí presencié el “Cramignons": danza típica y tradicional donde bailan, toman por 20 minutos, bailan y así sucesivamente. 
Supuestamente no se descontrolan porque llevan ropa de fiesta, especial para la ocasión. Participan desde nenes chiquitos hasta jóvenes universitarios.

Caminé por el barrio Pierreuse y la Montagne de Bueren... un lugar con varias anécdotas que rememoran los soldados durante la segunda guerra mundial. A mí me recordó un poco Lisboa, solo que a cielo más abierto.

El domingo, participamos de un picnic urbano en la calle "Place du XX août". Cubrieron la calle con una alfombra verde, pusieron reposeras, un DJ con música que permitía charlar, una animadora para los niños, puestitos de venta para bebidas, etc. 
De paso, una pelea entre vagabundos habituées de Lieja. 
También descubrimos el nuevo teatro de Liejas, miramos una exposición de dibujos de artistas que visitaron la ciudad por unos días y la retrataron, cada uno a su manera. Además, vimos una muestra de fotos en la catedral y en "La cité Miroir"... Insisto, cultura a cada instante, a cada paso. Todo parece digno de ver, curiosear, investigar. Siempre hay algo para hacer. (Supongo que muchos extranjeros pueden decir lo mismo de mi querida Rosario.)
Caminamos por el barrio de Outremeuse (que significa: "más allá del río Mouse"). Tomamos algo en Roture, y por último, terminé el fin de semana largo con mejillones, otro de los platos típicos de Liège.
Corina Moscovich

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