27.9.11

Poesía en Rosario (a propósito del XIX FIPR) por Corina Moscovich

El FIPR XIX, número del Sol en las cartas de Tarot, me deja rayitos y destellos. 
Mi primera cita de poesía programada es el Jueves 22 en el CCBR, a las 19hs. Llego despeinada y con frío por el cambio brusco de temperatura, pero ilusionada de escuchar a poetas tan variopintos. Por orden de lectura: A. María Falconi, de Perú, Liliana Ancalao, de Comodoro Rivadavia, Juan Dincent de R. Dominicana, y Felipe García Quintero de Colombia. Falconi es poeta y traductora, tradujo a Anne Sexton. Me quedé con ganas de escuchar un poco más de su poesía. Liliana, que en la actualidad forma parte de la comunidad Ñamkulawen, cuenta su historia con la lengua mapuche: “Volví a mis orígenes...”, “...desconocía mi idioma materno”. De lo que lee lo que más me gusta es una serie de poemas titulado Hijas. Dincent? divertido, personaje, showman... (tiene un very interesting blog  www.blogworkorange.blogspot.com). Felipe arrancó con la vaca, la cabra, pero en su detalle minucioso de imágenes pude sentir la poesía.

Vie 23: Faltó un alumno en el Instituto. Un rato con el que no contaba lo aprovecho para hacer algunos trámites pendientes. A las 11hs tenía agendada una actividad del FIPR, con la presencia de Daniel Samoilovich (Bs.As.), Markus Hediger (Suiza) y Fabián Iriarte (marplatense). Me queda un ratito sandwich entonces entro al Jeckyll, que me encanta en su estilo matutino. Me encuentro con Mario, compañero letrado, ahora metido en la historia también. Conversamos de literatura y de la vida, café con leche mediante. Se hacen las 11: Mario se va a nadar. Yo doy la vueltita nomás, por calle Tucumán.
Lo del San Bartolomé fue un highlight entre las actividades del festival a las cuales asistí, “atraída” por el título de “Poesía y Traducción”. La mayoría del público eran estudiantes, docentes de la casa (Adriana, Giselle, etc) y algunos poetas. Me sorprendió que Markus destacara a Alfonsina Storni por su escritura en sonetos, y la forma en que “conoció” a Alberto Ginestera. Por primera vez vio su nombre escrito en una tumba en el cementerio, al lado de un famoso escritor. Luego, ese mismo nombre apareció en las bateas de una disquería. Allí compró su música y comenzó su fascinación por el músico. Markus no escribe en alemán su lengua materna, sino en francés. El trató de explicar el porqué y mencionó que las suyas son “palabras frescas, sin pasado”. Iriarte (quien vivió cinco años en Dallas para estudiar su Doctorado en Humanidades) lo dijo clarito: “yo traduzco lo que me da la gana”, pero lo dijo lindo, con un tono tranquilo, no de rebelde... Un tipo inteligente, piola, tranquilo, con un ego “en piloto”. Samoilovich, en un momento, al responder una pregunta estudiantil habló de “no perder la velocidad del poema original”, lo cual me pareció interesante para destacar en un ámbito poético- de futuros traductores. De Fabián Iriarte me llegaron más los poemas que leyó en esta primera oportunidad (“Su voz estaba atrapada”, “Teoría de la traducción”, “I write poetry and I paint signs”) que los que leyó el 24, en el CCPEA la salida del evento, me acerco a saludar a Iriarte, quien estaba charlando con un muchacho, un poeta del NOA, Víctor Fernández. Meta charla sobre poesía, Rosario, etc, terminamos en El Cairo, de lunch poético, servidos por uno de los mozos de siempre y un asistente especial. Intercambiamos poesía en voz alta mientras dos mesas detrás, por ejemplo, Postiglione utilizaba una mesa de cuatro para él y su notebook.

Poema de Victor Fernandez:
Mentí

o solo esa noche estaba siendo parcial
demasiado parcial o muy oscuro
viendo el único costado que mi ojo podía ver

o será que esta noche está tan llena de luz
que la mesa parece una alfombra
donde bailamos los cuatro
una especie de anestesia de la carne
un silencio del dolor
mirándonos a los ojos
por encima de los platos
cotidianos
deliciosos
nosotros

o será que la Adultez se me ha escurrido a alguna parte
en este domingo
o que pude simplemente mirarlos a los ojos
y sentir el roce del tiempo
escapándose
y ahí
recién ahí
me sentí feliz
 ...Más tarde y en el CCPE escucho a la casildense Amanda Poliester, a Jana Putrle Srdic de Eslovenia y nuevamente a Fabián Iriarte. Allí, bello spot donde se inicia Sarmiento, me tomo un taxi para el CCBR para escuchar a mucho muchacho: Niels Frank de Dinamarca (foto), Carlos Pardo de España, Richard Gwyn de Gales (foto), Markus Hediger de Suiza y las voces de Pablo Makovsky que leyó las traducciones de Gwyn hechas por Jorge Fondebrider y de Silvia Cohen que tradujo a Hediger. Además de su poesía, creo que de Frank me va a quedar el recuerdo de su preocupación por los conceptos teóricos de la traducción y su interés por el malbec argentino, que horas más tarde discutiríamos gustosamente en la mesa del restaurant Amarras. Pardo puso un toque de show en la mesa, con su tonito español conquistó a las señoras de la audiencia. Nacido en el `75, don Carlos refleja en su poesía ciertas inquietudes generacionales. A Markus ya lo había escuchado, pero volver a escucharlo estuvo bueno, además, tiene un carácter buenísimo. Parece estar siempre dispuesto a sonreír, super atento y amable. Y de Gwyn, guau, yo misma, unas horas más tarde le dije: “Sos un groso”. Y él me dijo: sí, estoy grueso. Y yo me reí y le dije: “bueno, eso no sé...” y le expliqué lo que significaba “ser un groso”. Probablemente más adelante escriba un post sobre Gwyn, quien se hace conocer en la web como Ricardo Blanco. Tengo en mi estante un libro con poesía galesa esperando su lectura, pero de lo que espié, ya me gustó.  Makovsky con su voz de cantante de tangos le puso condimento a la lectura de las traducciones de poemas como “Dusting”,“Hunger for salt”, “Opening a box” (que me recordó a mi poema Box de mi libro Vía Remington).
Luego, la trasnoche (la tercera es la vencida, a las anteriores no pude ir): Alejandra Méndez al micrófono cálidamente presenta uno a uno a los poetas. Y muchos amigos y conocidos y la alegría de celebrar la poesía.
Me queda pendiente escribir sobre lo que vi y escuché el sábado y el domingo. De todos modos, aquí van algunas observaciones express:
-Me divierte observar los distintos grados de ego en eventos de este tipo (desde moderado a elevado, algunos a full). 
-El público en los FIPR cambia, sorprendentemente, no tanto de acuerdo a quien lee, sino adónde lee. (En el CCBR había un viejito de unos ochentipico con un gorrito tejido de lana amarillo y rojo en primera fila que aplaudió enérgicamente a los poetas extranjeros). 
-La feria en el túnel fue bastante amplia en cuanto a lo que ofreció. Me sorprendió gratamente ver libros para niños, juegos de ingenio, además de libros difíciles de conseguir en otros ámbitos.
-Hubo poetas, poesías, momentos y charlas memorables. Siempre es bueno reencontrarse con amigos poetas. Y crear nuevos vínculos, enviarse emails, sobres con libros, navegar nuevos blogs, etc.

Feliz primavera, hasta pronto.


4 comments:

Vuelo de noche said...

siempre es bueno leer la estela que deja el festival, o dicho de otra manera, leer qué resonancia nos dejaron los fragmentos vividos según recorrido, encuentros fortuitos o pactados, asombros, sorpresas, etc. Muy buen post, beso, Marta

Corina Moscovich said...

Gracias Marta, cuando se calmen los compromisos laborales y académicos, seguimos charlando lo de los blogs rosarinos. Un beso, Corina

Victor said...

Me gustó mucho tu post. Yo viví el Festival con alternancias parecidas. Celebro la frescura y la perspectiva en lo que dices. Un abrazo desde Santiago. Victor

Corina Moscovich said...

Gracias Víctor, qué bueno. Un beso