13.9.08

"¡Compráme mamá!" Revista Cablehogar Agosto 2008


TENDENCIA
¡Comprame mamá!
11/08/2008 19:56 Un dedito apunta a la pantalla. Máximo, de 4 años, comienza a pedir a los gritos el muñeco de Pocoyó. Mañana querrá que le compren la entrada para ir a ver un show infantil en vivo. A veces sus deseos son más cotidianos: sólo pide dentífrico Colgate o productos Johnson. Aunque a veces esta sea una realidad que apabulla, hay que admitir algo: existen avisos dirigidos en forma exclusiva a los niños. El mercado va hacia ellos. Y ellos... ¿inocentes?... se dejan seducir.
Nacieron un par de años antes del cambio de siglo, o después. Es una generación que nació totalmente imbuida en tecnología. Ya sus padres los vieron por primera vez en ecografías 3 o 4D que reenviaron a sus amigos y conocidos como adjunto en un correo electrónico. El perfil que adoptan da algo de susto: Superado el medio año de vida, muchos de estos niños se inician en las series de Discovery Kids o Disney Channel para luego, cerca de los tres años, dejarse tentar por algún sitio web que memorizan de pé a pá, ayudados por sus hermanitos o primos. Apenas pueden comienzan a usar el control remoto, o simplemente, memorizan como prender o apagar el televisor. (¡Y cómo gritan si les cambian de canal!). En el Jardín aprenden computación, manejan el mouse mejor que la cuchara para comer Nestún. Y hablan con palabras que les enseñaron los programas infantiles importados de otros países. Usan el tú en vez del vos y pronuncian las “eses” como si no fueran rosarinos.Detrás de esta generación de niños están los padres. Detrás de “los papis y los nenes”, están los hombres de negocios, a quienes poco le importan los valores educacionales, las imágenes subidas de tono o fuera de horario. Son conscientes que aunque tengan menos de una década de vida, estos chicos ya ejercen una gran influencia en las tendencias de consumo, especialmente en juegos por computadora y videojuegos. “Sí, es cierto. Los nenes esta muy estupidizados con las compus y los celulares y ni hablar de la tele”, redunda Laura, mamá de tres pequeños. “Siento que no podemos hacer mucho para evitarlo, es otra época que la vivimos con mi marido”, agrega como justificándose. Es un grupo de consumidores que sabe influir en las compras de sus padres. Ante esta generación de niños los especialistas en marketing se enfrentan con un gran desafío por delante, ya que estos pequeños (y sus padres) no se conforman fácilmente. Pareciera que todo les aburre o les parece demasiado simple. Piensan en el beneficio extra de cada producto que compran, siempre esperan un plus, no importa tanto en qué consiste ese plus, sino la promesa del algo más.Ciberniñez“Por más que digan que los juegos son violentos, para mí hay mucha inocencia y es bastante sano” afirma Ariel Leibovich, dueño de un ciber de zona Sur. “Los padres llaman para que los hijos no se vayan del ciber. Los prefieren acá a que estén en una plaza porque allí hay drogas”. Y con un suspiro agrega: “El mundo esta al revés”. Con una nena de 8 años, Leibovich dice: yo la prefiero en un ciber también o en la casa de un amiguito/a. Acerca de los juegos en cuestión, Leibovich amplía el escenario: “Acá juegan juegos online de rol y tipo Counter Strike”. Y da más detalles: “Son juegos en donde tenés un personaje al cual tenés que matar bichitos y eso lo hace subir de nivel y tenés que vestirlo, comprarle armas, etc. Es muy adictivo”. Antes de responder porqué, Leibovich aclara: “Ojo, es todo adictivo pero un par de días que no jugás, te olvidás...” Luego, abunda: “A los cinco o seis años, juegan al Gta, un juego que tenés que robar autos o a los Simpsons o los de la página de Disney o Barbie. Tan chiquitos no navegan, es bastante inocente el tema”.A ver, abrí la boquita... el avióooooonSi analizamos el tema desde el punto de vista de la alimentación, uno o varios pequeños en el supermercado pueden bastar como ejemplo del poder que ejerce la publicidad en sus mentes. Ellos eligen ciertas comidas por el dibujito o la promoción que vieron en la tele o la canción pegadiza que memorizaron al instante de oírla por primera vez. Y aunque otra marca pueda tener mejor calidad, muy probablemente la madre les va a satisfacer su deseo. Y no sólo eso, quizás salga beneficiada al ingresar algún código de barra en una página web o en un mensaje de teléfono celular para obtener más productos de manera gratuita.¿Eso me vas a poner?Respecto a la ropa para nenas, la influencia mediática es demasiado alta. “Las nenas se visten de negro o de chocolate como chicas grandes”, acota Mariela, mamá de Julia, de 5 años. “Me preocupa que de tan chica esté tan pendiente de la ropa”, comenta a continuación. “Nosotros no éramos así, ahora cada vez que tiene un cumpleaños del jardín, es una lucha ponernos de acuerdo en qué le voy a poner”. Esta mamá dice que hace tratos con la hija antes de ir a comprar ropa. “Ella me pide ropa de adolescente que ve por la tele, yo le sugiero algo un poquito distinto y así... hasta que llegamos a un acuerdo”. Es que a pesar de su corta edad de vida, estos chicos tienen experiencia y no se conforman fácilmente. Voyage, voyageEn cuanto al consumo turístico, si bien Disneyland ha sido un deseo o un sueño para varias generaciones, ahora, además del reino de Mickey existen otras jugosas opciones, las cuales los niños no quieren dejar pasar. Cruceros en Méjico o el famoso Club Med desean incorporar a más y más pequeños cada año. Confían en que hoy en día los niños tienen un gran poder sobre las decisiones económicas de la familia.“Los chicos quieren participar, al igual que los grandes, en la rueda de consumo”, comenta la Lic. en Marketing Leandra Miani. “Es evidente que el consumismo activa la economía y nos hace a todos más ricos. Los chicos, a través de los adultos, también van a revitalizar nuestros ingresos”. Miani concluye: “Pero, si el comprar por comprar nos conduce hacia la esclavitud de valorar el tener en detrimento del ser, a mi entender, nos estamos equivocando de rumbo”. Que los niños se familiaricen con el concepto de dinero es bueno. Que identifiquen colores de los billetes, tamaños de las monedas y los valores correspondientes los ayuda a prepararse para un futuro no tan lejano. En cuanto a la administración del dinero y el poder de decisión de compra para los niños... ¿Quiénes mandan? ¿Los pequeños como grandes? ¿O los grandes como pequeños? Ya por los´60 María Elena Walsh escribía: “Osías el Osito en mameluco paseaba por la calle Chacabuco, mirando las vidrieras de reojo, sin alcancía pero con antojo. Por fin se decidió y en un bazar todo esto y mucho más quiso comprar”. Su antojo no consistía en nada material. Osías quería “tiempo de jugar, que es el mejor”. Quería para cuando estuviera solito “un poco de conversación”. Quería “cuentos, historietas y novelas pero no las que andan a botón”. Podemos apretar Play, On, Enter para que los pequeños se entretengan y/o para satisfacer sus deseos. También podemos apretar Pause para r-e-a-l-m-e-n-t-e hacer una pausa, con ellos, por ellos y para ellos. Y analizar, en pos de una vida feliz, qué les aporta y qué no. Por: Corina Moscovich Fuente: Notiexpress

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